amaranta
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No se han ido aún los soldados apostados por el Comando Sur en Barahona, y ya se anuncia la llegada de 40 militares dentistas para un operativo junto a 5 colegas dominicanos. La Embajada de Estados Unidos y los funcionarios resignados a representar a un Estado tutelado, dirán que nadie debe oponerse a que repartan dentaduras postizas y reparen dientes con caries en la comunidad de Higüey. Lo cierto es que el incremento de la presencia militar estadounidense en este país no puede explicarse con la mentira de que el Pentágono se dedica a auxiliar a los desamparados. Aunque usaran un pretexto todavía más simpático y montaran escenas más cursis que el acto de despedida en Barahona, esos operativos van dirigidos a fortalecer la política de agresión e injerencia en la isla, en el continente y en el resto del mundo.
En una entrevista concedida a la revista Time en abril pasado, John Negroponte, coordinador de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, dijo que los organismos que dirige se están expandiendo por zonas como Africa y América Latina y que para esos fines aumentan la contratación de personal en el área y el envío de personal estadounidense.
No es novedosa la utilización de los operativos "humanitarios" y las jornadas de construcción del Ejército de Estados Unidos en América Latina para fortalecer la contrainsurgencia. En Guatemala, El Salvador y Honduras, entre 1960 y 1985, las operaciones de captura de guerrilleros y las masacres realizadas por fuerzas oficiales fueron precedidas casi siempre por jornadas de caridad y de construcción de obras de infraestructura encabezadas por soldados yanquis.
En la actualidad, los organismos de inteligencia se militarizan y sus labores en el exterior son supervisadas por el Pentágono. Negroponte, su coordinador, es un personaje del pasado y del presente. Entre 1981 y 1985 fue embajador en Honduras y supervisó campos de entrenamiento de contrarrevolucionarios nicaragüenses. Recientemente fue embajador en Iraq.
Y no sólo pesa el historial de Negroponte, quien mucho sabe de agresión disfrazada de solidaridad, hay que apuntar que en la dirección de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue confirmado el general Michael Hayden, quien ha hecho carrera como espía en Bulgaria y en otros lugares, y en el Comando Sur el presidente George W. Bush nombró a James Stavridis, un general de 50 años que participó en las operacions bélicas de preparación y sostén a la invasión a Iraq y todavía trabaja como asistente del secretario de Defensa Donald Rumsfeld.
En este ambiente de militarización y fortalecimiento de la línea dura, el Comando Sur envía personal a República Dominicana con cualquier pretexto. Termina una jornada en la frontera con el Haití ocupado y comienza otro en la Región Oriental, desde donde parten los viajeros indocumentados hacia Puerto Rico, justo ahora, cuando la Administración Bush intenta sellar las fronteras del centro del imperio. No puede ser casualidad.
El Pentágono, bajo la dirección de Rumsfeld, aumente los programas de "asistencia" cuando Estados Unidos toma nuevas medidas contra Cuba y suspende la venta de armas a Venezuela.
¿Le preocupa más a la Administración Bush la situación de los pobres de República Dominicana que la de los damnificados del huracán Katrina y la de los habitantes de una parte del sur de Estados Unidos? ¿Le preocupa más el destino de los pobres dominicanos que el de los millones de inmigrantes que entran por su frontera sur, ahora más militarizada?
De nada valdría pedir a Hans Hertell que responda con la verdad estas preguntas. El seguirá exhortando a que se diga la verdad mientras disfraza o silencia los objetivos estratégicos del poder al cual sirve.
Funcionarios civiles y militares se sumarán al coro.
Pero la injerencia crece y el imperio sigue usando como centro de entrenamiento de sus fuerzas invasoras y como escenario de elaboración de estrategia política y militar el territorio dominicano... Esto no es solidaridad, sino imperdonable ofensa...
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